viernes, 29 de julio de 2011

¿Qué es el hombre sin los animales?

Mis Queridos Aventureros, seguidores habituales de las Historias de Iruk, ultimamente - como habréis notado - mis ausencias son bastante prolongadas tanto en el blog como en las distintas redes sociales que suelo frecuentar como Twitter, Facebook, etc. Algunos seguidores y amigos, los más allegados, ya tienen conocimiento del por qué de mis ausencias. Para los que aún no lo saben -y escribir esto me está costando horrores y se me parte el corazón una vez más- hace ahora seis meses, en enero, falleció mi padre de Alzheimer. Teniendo en cuenta, que en los últimos diez años mi única obsesión era cuidar de él junto a mi madre, ahora y siendo una de las personas que más he querido y quiero en esta vida, siento un terrible vacío que me está impidiendo centrarme en una vida normal. Poco a poco, lo estoy consiguiendo, pero mis pensamientos aún giran y giran en torno a él. Muchos diréis: "¿a nosotros qué nos importa?". No pretendo con estas palabras ni dar pena, ni ponerlo de escusa, ni mucho menos. Este blog surgió a raíz de la llegada a nuestra vida de Iruk, pronto hará dos años, que con su entrañable carácter nos levantó el ánimo e incluso consiguió que mi padre nos inundara de nuevo con su alegría aunque fuera de forma esporádica.
Hoy por hoy, Iruk continua siendo, sin pretenderlo, un magnifico terapeuta y gracias a él consigo que mi madre quiera salir a pasear. Ya sabéis aquello de "¿quién pasea a quien?, ¿nosotras al perro o el perro a nosotras?". Por eso, quiero dedicar esta entrada a Iruk y a todos los perros que tanto y tanto cariño dan a las personas, mal que les pese a muchos.
También quiero aprovechar para deciros que voy a permanecer inactiva unas cuantas semanas, algo así como unas vacaciones, buscando un vacío total, puro y duro, para empezar de nuevo. La vida sigue.
Gracias a todos los que me habéis acompañado en estos dos años; los más íntimos y allegados ya sabéis quienes sois. Espero que todos, a mi vuelta, aún estéis por aquí.


Como despedida os dejo la carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados, Franklin Pierce, ante su oferta para comprar sus tierras a cambio de dinero y una reserva donde vivir. Si no tenéis animo de leerla, al menos escucharla en el vídeo, son palabras de un sabio, para muchos la mejor declaración - hasta la fecha - en defensa de la naturaleza, los animales y el medio ambiente.

Y por último, deciros que no entiendo ciertas actitudes de mucha gente frente a tanto desprecio hacia los animales ...tal vez eso se deba a que yo soy una salvaje que no entiende nada...  igual que el viejo jefe Seattle. Por algo, cuando era pequeña y jugaba a indios y vaqueros, siempre quería ser una india y galopar en un precioso Appaloosa. Soy de campo, de pueblo, de prado, de hierba mojada y seca, y si piso excremento de vaca, de caballo, de zorro, de jabalí, de liebre, de perro...me digo "suerte Marisa, aún hay vida", me limpio y continuo mi camino...Pero," los urbanistas, los civilizados" avanzan demasiado deprisa y esto se acaba. 
Me pregunto, ¿qué diría el jefe Seattle viendo su legado, no ya transmitiéndose por cable sino vía satélite?




El Gran Jefe de Washington ha mandado decir que desea comprar nuestra tierra. El Gran Jefe nos ha asegurado también su amistad y benevolencia. Esto es amable de su parte, pues bien sabemos que él no necesita nuestra amistad. Vamos, sin embargo, a pensar en su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco vendrá con armas y tomará nuestra tierra. EI Gran Jefe de Washington puede confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos pueden confiar en el cambio de las  estaciones del año. Mi palabra es como las estrellas. Ellas no palidecen.

Jefe indio Seattle de los indios suwamish
Murió el 7 de Junio de 1866
¿Cómo puedes comprar o vender el cielo y el calor de la Tierra? Tal idea nos es extraña. Si no somos dueños de la pureza del aire o del resplandor del agua, cómo puedes entonces comprarlos? Cada terrón de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada hoja reluciente del pino, cada playa arenosa, cada velo de neblina en la oscura selva, cada claro del bosque y cada insecto que zumba son sagrados en las tradiciones y en la conciencia de mi pueblo. La savia que circula por los árboles lleva consigo los recuerdos del hombre rojo.


El hombre blanco olvida su tierra natal cuando, después de muerto, va a vagar entre las estrellas. Nuestros muertos nunca olvidan esta hermosa Tierra, pues ella es la madre del hombre rojo. Somos parte de la Tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas. El venado, el caballo y la gran águila son hermanos nuestros. Las cumbres rocosas y las campiñas verdeantes, el calor de los ponis y el del ser humano, todos pertenecen a la misma familia.


Por eso cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, exige mucho de nosotros. El Gran Jefe manda decir que va a reservar para nosotros un lugar en el que podamos vivir cómodamente. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso vamos a considerar tu oferta de compra de nuestra tierra. Pero no va a ser fácil, porque esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que corre por los ríos y arroyos no es sólo agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Si te vendemos la tierra deberás acordarte de que es sagrada y tendrás que enseñarles a tus hijos que es sagrada y que cada reflejo en el espejo del agua transparente de los lagos cuenta las historias y los recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.


Los ríos son nuestros hermanos. Sacian nuestra sed. Los ríos transportan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si te vendemos nuestra tierra habrás de recordar y de enseñar a tus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también tuyos y tendrás que tratar a los ríos con la misma amabilidad que otorgarías a un hermano. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. Para él un lote de terreno es igual al otro, porque es un forastero que llega en el silencio de la noche y arrebata de la tierra todo lo que necesita. La Tierra no es su hermana, sino su enemiga. Y después de conquistarla se marcha. Deja tras de sí las tumbas de sus antepasados y no le importa. Arrebata la tierra de las manos de sus hijos y no le importa. Olvida la sepultura de sus padres y el derecho de sus hijos a la herencia. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Cielo, como cosas que se pueden comprar, saquear, vender como ovejas o quincallería reluciente. Su voracidad arruinará la Tierra, dejando tras de sí sólo desierto.

No sé. Nuestros modos de proceder difieren de los tuyos. La visión de tus ciudades causa tormento a los ojos del hombre rojo. Pero tal vez sea así porque el hombre rojo es un salvaje que no entiende nada.


No hay ni un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco. No hay un lugar en el que se pueda oír el brotar de las hojas en la primavera o el revolotear de las alas de un insecto. Pero tal vez eso se deba a que yo soy un salvaje que no entiende nada. El ruido no sirve más que para insultar a los oídos. ¿Y qué vida es ésa en la que un hombre ya no puede oír la voz solitaria de un curiango, la conversación de los sapos junto al pantano? Soy un hombre rojo y no entiendo nada. El indio prefiere el suave susurro del viento acariciando la superficie de un lago y el aroma del mismo viento, purificado por una lluvia de mediodía u oliendo a pino. El aire es muy valioso para el hombre rojo, porque todas las criaturas participan de la misma respiración, los animales, los árboles y el ser humano. Todos participan de la misma respiración.


El hombre blanco no parece percibir el aire que respira. Como un moribundo en prolongada agonía, es insensible al aire fétido. Pero si te vendemos nuestra tierra habrás de acordarte de que el aire es precioso para nosotros, que el aire reparte el espíritu con toda la vida que él sustenta. El viento que dio a nuestro bisabuelo su primer soplo de vida recibe también su último suspiro. Y si te vendemos nuestra tierra, deberás mantenerla reservada, hecha un santuario, como un lugar al que el mismo hombre blanco pueda ir para saborear el viento, endulzado con la fragancia de las flores del campo.


Así pues, vamos a considerar tu oferta de compra de nuestra tierra. Si decidimos aceptar, lo haré con una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como si fuesen hermanos. Soy un salvaje y no consigo pensar de otro modo. He visto millares de bisontes pudriéndose en la pradera, abandonados por el hombre blanco que los abatía a tiros disparados desde un tren en movimiento. Soy un salvaje y no entiendo cómo un humeante caballo de hierro puede ser más importante que el bisonte que nosotros, los indios, matamos únicamente para sustento de nuestras vidas.


¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se acabasen, el hombre moriría de soledad de espíritu. Porque todo lo que les sucede a los animales, le sucede luego también al hombre. Todo está relacionado entre sí. Debéis enseñarles a vuestros hijos que la tierra donde pisan simboliza las cenizas de nuestros antepasados. Para que tengan respeto a los padres, cuéntales a tus hijos que la riqueza de la tierra son las vidas de nuestros parientes. Enséñales a tus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre. Todo cuanto hiere a la Tierra, hiere a los hijos e hijas de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, escupen sobre sí mismos.


Una cosa sabemos: que la Tierra no le pertenece al hombre. Es el hombre el que pertenece a la Tierra. De eso estamos ciertos. Todas las cosas están relacionadas entre sí como la sangre que une a una familia. Todo está relacionado. Lo que hiere a la Tierra, hiere también a los hijos e hijas de la Tierra. No fue el hombre el que tejió la trama de la vida: él es sólo un hilo de la misma. Todo cuanto haga con la trama se lo hará a sí mismo. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros sucumben bajo el peso de la vergüenza. Y tras la derrota pasan el tiempo sin hacer nada, envenenando su cuerpo con alimentos endulzados y bebidas fuertes. No tiene mucha importancia dónde pasaremos nuestros últimos días. Éstos no son muchos. Algunas horas más, algunos inviernos quizás, y ninguno de los hijos de las grandes tribus que vivieron en estas tierras o que hayan vagado en grupos por los bosques quedará para llorar sobre los túmulos, un pueblo que un día fue tan poderoso y lleno de confianza como el nuestro.


Ni el hombre blanco con su Dios, con el que anda y con quien conversa de amigo a amigo, queda al margen del destino común. Podríamos ser hermanos a pesar de todo. Vamos a ver. Estamos ciertos de que el hombre blanco llegará tal vez a descubrir, un día, una cosa: nuestro Dios es el mismo Dios. Quizás pienses que Lo puedes poseer de la misma manera que deseas poseer nuestra tierra. Pero no puedes. Él es el Dios de la humanidad entera. Él tiene la misma piedad para con el hombre rojo y para con el hombre blanco. Esta Tierra es preciosa para Él. Causar daño a la Tierra es despreciar a su Creador.
Los blancos también han de acabarse un día. Puede que más temprano que todas las demás razas. ¡Seguid adelante! ¡Ensuciad vuestra cama! ¡Una noche vais a morir ahogados en vuestros propios excrementos! Sin embargo, al desaparecer, brillarán con fulgor, abrasados por la fuerza de Dios que los trajo a este país y los destinó a dominar esta tierra y al hombre rojo. Este destino es un enigma para nosotros. No conseguimos imaginarnos cómo será cuando los bisontes hayan sido masacrados, los caballos salvajes domesticados, los rincones más apartados del bosque infestados por el olor de mucha gente y las colinas ondulantes cortadas por los hilos que hablan.


¿Dónde ha quedado el bosque denso y cerrado? Se acabó. ¿Dónde estará el águila? Se fue. ¿Qué significa decirle adiós al pony ligero y a la caza? Es el fin de la vida y el comienzo de la supervivencia.


Por algún designio especial, Dios os ha dado el dominio sobre los animales, los bosques y el hombre rojo. Pero ese designio es para nosotros un enigma. Tal vez lo comprenderíamos si conociésemos los sueños del hombre blanco, si supiésemos cuáles son las esperanzas que transmite a sus hijos e hijas en las largas noches de invierno y cuáles las visiones de futuro que ofrece a sus mentes para que puedan formular deseos para el día de mañana. Pero somos salvajes. Los sueños del hombre blanco siguen ocultos para nosotros. Y por estar ocultos, hemos de caminar solos nuestro propio camino, pues, por encima de todo, apreciamos el derecho que cada uno tiene de vivir conforme desea. Por eso, si el hombre blanco lo consiente, queremos ver garantizadas las reservas que nos prometió. Allí quizás podamos vivir nuestros últimos días conforme deseamos.


Después que el último hombre rojo haya partido y su recuerdo no pase de ser la sombra de una nube flotando sobre las praderas, el alma de mi pueblo seguirá viviendo en estos bosques y playas, porque nosotros las hemos amado como un recién nacido ama el palpitar del corazón de su madre. Si te vendemos nuestra tierra, ámala como nosotros la amábamos, protégela como nosotros la protegíamos. Nunca olvides cómo era esta tierra cuando tomaste posesión de ella. Y con toda tu fuerza, con tu poder y con todo tu corazón, consérvala para tus hijos e hijas y ámala como Dios nos ama a todos. Una cosa sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios. Esta Tierra le es sagrada. Ni siquiera el hombre blanco puede eludir el destino común a todos nosotros.



martes, 12 de julio de 2011

KENYA: UNO DE CADA CUATRO NIÑOS TIENE DESNUTRICIÓN AGUDA EN LAS ZONAS AFECTADAS POR LA SEQUÍA





Qué es la desnutrición aguda





La desnutrición aguda es el resultado físico del hambre. Es una enfermedad devastadora de dimensiones epidémicas, que padecen 55 millones de niños y niñas menores de cinco años en todo el mundo. Es el resultado de la escasez de alimentos o de una dieta inadecuada. Al año causa la muerte de más de 3,5 millones de niños y niñas. Estas muertes podrían evitarse con un tratamiento nutricional adecuado.
Pero esta pandemia es a su vez un problema social: una pesada hipoteca que condiciona el futuro los niños y niñas que la padecen. Afecta su desarrollo físico e intelectual y a su estado de salud de por vida. Estos niños y niñas serán adultos frágiles a los que les resultará difícil sacar adelante a su familia, perpetuando así el círculo vicioso entre la pobreza y el hambre. Se estima que la pérdida de productividad de una persona que ha padecido desnutrición superará el 10% de los ingresos que obtendría a lo largo de su vida y que un país puede perder hasta el 3% de su Producto Interior Bruto (PIB) a causa de la desnutrición.
Por eso creemos que, si la desnutrición supone una pesada carga para millones de niños y niñas en el mundo, la nutrición puede ser una excelente inversión. La mejora del estado nutricional de una población refuerza sus capacidades y estimula el proceso de desarrollo, lo que conduce a una reducción de la pobreza.


Texto Acción contra el Hambre

domingo, 3 de julio de 2011

Esos perros tan terriblemente peligrosos...



Os dejo unos pequeños datos para la reflexión:

- Veintiocho personas, trece de ellas menores, han muerto en España desde 1991 como consecuencia de ataques de perros. Y habría que ver en que condiciones se dieron estos ataques.


- Mujeres asesinadas en España
Año 2007: 71 mujeres asesinadas
Año 2008: 84 mujeres asesinadas

Año 2009: 68 mujeres asesinadas
Año 2010: 85 mujeres asesinadas

Año 2011: 37 mujeres asesinadas solo seis meses


Y todos estos asesinos van sueltos por la calle sin bozal, al igual que los miles de pedófilos, violadores y demás que se cruzan conmigo por la calle y con los hijos e hijas de los que tanto protestan de los perros y de sus dueños. Molestan los ladridos de los perros en el piso de al lado, pero no molestan los golpes de la mujer o del niño que está siendo maltratado o violado. Esto a nadie molesta ni a nadie le importa.

Cientos de miles de personas mueren en el mundo a manos de otras personas, "humanos", todos los días...Me pregunto...¿si somos tan humanos y tan racionales por qué nos matamos entre nosotros de forma tan "animal"? Pues por eso, porque nos estamos olvidando de que somos animales y de que nos hemos convertido en "terroríficos humanos" y esto acabará con nosotros.

Creo que muchos deberían reflexionar sobre estos datos. Los "humanos" somos muchísimos más peligrosos.

Soy amiga de los animales desde que tengo uso de razón, sobre todo de perros y caballos; no siempre ha sido todo idílico y bonito. Tengo alguna que otra cicatriz por patadas, pisotones y caídas de los caballos; pero,  también un buen mordisco de un perro de los "hoy no catalogados como peligrosos" y "aquí estoy". De los cientos de perros con los que he tratado solo uno me atacó y me mordió. Pero, no por eso voy odiar ni a temer a todos los perros, ni considerar a la dueña una delincuente. Reconozco que es un tema complicado, muy delicado,  sobre todo cuando ocurre alguna tragedia como la de hoy, me gustaría saber en que circunstancias el perro atacó al niño.

Tampoco me han contagiado nada peligroso, más bien el contacto con la naturaleza y los animales te hace inmune a muchas enfermedades y alergias. ¡Ojo! No estoy diciendo que no deban estar desparasitados y vacunados...Al contrario, eso siempre. Pero, todos estos padres y madres, que ahora tanto temen que sus hijos toquen un perro, un gato o cualquier otro animal, están cometiendo un error. Higiene si, pero con medida. Todo tiene su medida. Tampoco estoy diciendo que los perros hagan sus necesidades en cualquier sitio ni que los dueños se despreocupen de sus obligaciones como propietarios, eso no...Pero insisto, todo en su medida.

Es curioso, que muchos padres y abuelos que protestan porque los parques de las ciudades están llenos de excrementos, no tienen reparos en comprar juegos para las consolas donde el objetivo es: "cuidar y criar una mascota"; "es que tienen que aprender a ser responsables y sociables" dicen algunos, "nos lo ha aconsejado el psicólogo". Pues en mi humilde opinión, dudo mucho que esto se consiga con una mascota virtual.

La vida sana, que en mi niñez conocí, y que aún intento conservar, está siendo desplazada por un mundo virtual y "más higiénico" (para algunos) que no logro entender. Cada día me siento más desplazada de mis raíces y sé, que como una servidora, muchísima gente. A los defensores de los animales se nos criminaliza de una forma exagerada y vuelvo a repetir, todo es su justa medida.

Todo se urbaniza, hasta la vida en el campo. Ahora, está de moda el turismo rural y,  a la gente de ciudad,  se le infla la vena contándole al  vecino su fin de semana o sus vacaciones en una casa rural. Todo mentira...de cada diez que visitan el campo, nueve realmente lo odian: protestan porque se encuentran con el ganado en los caminos, porque estos están llenos de excrementos de vaca, porque el silo huele mal, porque los pajaros trinan demasiado fuerte por las mañanas, porque los tractores y las segadoras hacen ruido, porque los perros de las caserías andan sueltos (pues para eso están para guardarlas, ese es su cometido). Total, protestan por todo. Solución: urbanizar todo...extender la ciudad al campo. Hay que fomentar el turismo. Y entonces ¿a dónde nos vamos los que queremos vivir en el campo de verdad? A una isla.
No suelo ser una persona extremista, más bien intento mantenerme en mi sitio, respetando la opinión de los demás; pero tampoco me gusta que me arrinconen y me conviertan en una paria. Ni tampoco entiendo que se criminalize a los propietarios de los perros, cuando la realidad (mal que le pese a muchos) son unos benditos animales que consienten con infinita paciencia y lealtad las mil y una perrerías que les hacen los "humanos".
Ni pensar quiero que los animales tomen conciencia de las "animaladas que les hacemos". Su venganza sería terrible. O será que, ¿cuando alguno se rebela contra nosotros es porque toma conciencia y harto de nuestra maldad se defiende?
Tal vez, me acabo de crear miles de enemigos con mi manera de pensar y mi forma de ver la vida, pero es lo que siento, es lo que soy.
Recuerden, muchos animales como los perros, caballos, delfines... son unos magníficos terapeutas para niños y mayores con problemas psicológicos y neurológicos. No los criminalizen tanto. Busquen la causa de porque se vuelven agresivos...Siempre la hay.


El vídeo de arriba dice mucho...más de lo que parece. Visto en el blog de @fabriciano Batiburrillo de todo un poco