domingo, 11 de marzo de 2012

A la perrera, para que no olvide que es un perro

English: Female long haired podenco canario (f...
Mis Queridos Aventureros, hace unos días, en una conversación entrañable con unos amigos, después de una misa por mi padre, tomando un café después de semanas sin vernos, contándonos anécdotas de nuestras mascotas, surgió esta frase: "a la perrera, para que no olvide que es un perro".
¿Adivináis quién saltó como un resorte? Pues, una servidora:
 -Perdona, esa condición de sumisión, se la hemos impuesto los humanos. Todos los animales han nacido tan libres o incluso más libres que nosotros. Las cadenas, las correas, las rejas, son cosa nuestra. En su memoria genética, en su memoria ancestral no creo que existan rejas, ni correas, ni ataduras; en sus sueños, en sus horas muertas sin sentido, atados o encerrados tras una malla, no creo que se sientan "perro"; más bien, si pudiéramos ver a través de su triste mirada observaríamos que lloran, que suspiran por aquellos años remotos donde recorrían felices campos, bosques y caminos en plena armonía con la naturaleza, procurándose su propio alimento y su propia supervivencia. Pero, claro, de pronto y para su desgracia, los seres humanos nos fijamos en su nobleza, en su valentía y en su obediencia, lo que trajo su privación de libertad. Aunque si lo pensamos bien, nosotros mismos, nos estamos haciendo el mismo daño unos a otros, enfrentándonos, encerrándonos en mazmorras de hierro y hormigón, construyendo bloques y bloques de cemento, caminando y viajando por caminos de asfalto; olvidando que un día nuestros pies caminaban libres pisando sobre sus huellas y sobre la de otros muchos animales que también eran "libres".

"Las cadenas y las rejas son fruto de la maldad humana, de ningún otro animal" ¿O no?